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En los meses de calor es fundamental mantenerse hidratado. Si los expertos insisten en la necesidad de ingerir líquidos durante todo el año, en verano ésta aumenta. Cuando el calor aprieta, nuestro organismo pierde más agua, lo que puede derivar en deshidratación si no ponemos remedio. Y es que, ¿sabía que podríamos llegar a vivir hasta 50 días sin alimento, pero apenas unos días sin líquido?
La principal recomendación recogida en el recién presentado Libro blanco de la hidratación (elaborado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación), es que en verano se ha de incrementar el consumo de líquido o de alimentos en alto contenido hídrico (como frutas y verduras), para contribuir a la necesaria hidratación del organismo. Pero ojo, según este manual que ofrece útiles consejos, por el contrario, no hay que abusar de los refrescos comunes, por su alto contenido en azúcares, ni de las bebidas alcohólicas. Si a estos hábitos sumamos la reducción de la ingesta de sal, miel sobre hojuelas. “Además del agua, hay otras bebidas y otros alimentos que contribuyen a la hidratación de nuestro organismo, como pueden ser los zumos, la cerveza, las bebidas de reposición, las frutas o las verduras”, explica el profesor Jesús Román Martínez, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Alimentación.
Además, según los expertos, hay que prestar especial atención a diferentes grupos de población, como niños, mujeres embarazadas, personas que hacen ejercicio físico y ancianos –especialmente susceptibles frente a la deshidratación-. “Es importante sensibilizar as las personas que se encargan del cuidado de los ancianos, con el fin de reducir los problemas relacionados con una ingesta deficiente de agua y estimularles para conseguir mantener la ingesta mínima diaria”, apunta el doctor Primitivo Ramos, presidente de la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología.
Tome nota y haga del agua su mejor aliado este verano, y es que no sólo hay que refrescarse por fuera, sino también hidratarse por dentro, para evitar los problemas más comunes causados por la deshidratación, como pueden ser dolor de cabeza, cansancio, falta de concentración e, incluso, un golpe de calor. |